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Diabetes y salud dental

Los pacientes con diabetes tienen un mayor riesgo de sufrir algún tipo de enfermedad de la encía como la gingivitis. El principal problema se produce por las deficiencias que existen en los niveles de glucosa en sangre por lo que es más probable que se desarrolle algún tipo de problema relacionado con la salud oral. Esta situación conlleva una mayor predisposición a situaciones como la pérdida de dientes que en personas que no padezcan de diabetes. Incluso, se puede producir una segunda consecuencia como es en los casos de una gingivitis severa, lo que puede propiciar un incremento de los niveles de azúcar y dificultar por tanto el control de la propia diabetes.

Sin embargo, si la diabetes está controlada su salud oral no tiene porque resentirse demasiado. Además, es importante que cuide bien sus dientes y encías y que acuda regularmente (cada seis meses) al dentista para hacerse una revisión. De esta forma si surge un problema podrá ser corregido a tiempo sin que este vaya a más.

Es importante que cualquier anomalía que detecte en su estado de salud se la comunique al dentista, de esta forma se podrá diagnosticar un posible problema en su salud oral relacionado con su diabetes de forma temprana.

Y por último otros consejos que no debe dejar pasar por alto si es diabético. El primero de ellos lo debe tener muy en cuenta si usa una dentadura postiza: es muy importante extremar la higiene y tener especial cuidado de que ajuste a la perfección para que el roce que no provoque heridas. Además debe evitar fumar ya que es uno de los principales factores que agravará la enfermedad periodontal.

 Si tiene cualquier duda o nota algo extraño en su boca,  no dude en acudir inmediatamente a su dentista. De esta forma recibirá un diagnóstico rápido y seguro.

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El chupete y los dientes

Pese a que el chupete es uno de los elementos más recomendados para evitar los molestos llantos de los niños y otros problemas mucho más graves como la muerte súbita, su uso se debe realizar con moderación y se aconseja que se elimine de los hábitos del bebé cuanto antes mejor, y nunca después de los tres años de edad.

El motivo es que su uso continuado afecta negativamente a la formación de las encías y al crecimiento de los dientes. En este sentido es frecuente que los dientes centrales inferiores se desvíen hacia dentro, mientras que los superiores tienden a separarse y sobresalir hacia fuera. Con el tiempo, los caninos chocarán entre si y ambas filas de dientes no cerrarán correctamente, lo que se conoce como mordida abierta. Además, la acción de succionar junto con la posición de la lengua hace que aparezca la mordida cruzada, con los consiguientes problemas de estética dental que se producirán a medio y largo plazo e incluso dificultades a la hora de articular algunos sonidos.

Pese a todo, el chupete no tiene porque ser perjudicial si se usa correctamente. Por eso, a la hora de comprar un chupete, éste debe cumplir una serie de condiciones:

  1. Debe estar hecho de material plástico.
  2. Sus bordes tienen que ser redondeados.
  3. Debe tener una anilla que permita extraerlo de la boca.
  4. La tetina no puede superar los 3,3 centímetros.
  5. Su base debe ser lo suficientemente grande para evitar que el niño pueda introducirse todo el chupete en la boca y provoque su asfixia.
  6. Debe renovarse con frecuencia ya que su uso provoca que se empiecen a soltar pequeños fragmentos que el niño termina tragando.

Consejos para quitar el chupete.

Además, si ves que ya ha llegado el momento de quitarle el chupete a tu hijo te dejamos una serie de consejos para hacerlo más fácil:

  • Ya sea con interrupción brusca o paulatina, no se debe recurrir a castigos.
  • Se puede untar la tetina con sustancia de sabor desagradable (vinagre, pimienta, sal…) o cortarla para que la sensación de chupare el chupete deje de ser agradable.
  • A veces el chupete puede ‘olvidarse’ o ‘perderse’ en algún lugar.
  • Se puede inventar una historia en la que algún personaje de ficción de lo lleve a cambio de un regalo.
  • Cuando se quede dormido, retirárselo para que no lo tenga todo el rato en la boca.
  • La decisión ha de ser firme.
  • No hay que permitir que se chupe el dedo cuando se le retire el chupete. En ese caso se deberá distraer con algún juguete o actividad.

Estos consejos deben comenzar a aplicarse a partir de los seis meses, con el objetivo de que progresivamente vaya diciendo adiós y sus dientes no sufran el abuso del chupete.